Aunque ya pasó el 25 de diciembre, todavía estamos en el ambiente navideño y no falta el encuentro casual que intercambie el !Feliz navidad¡ con un saludo cordial o un abrazo efusivo. Es una temporada de arreglo de cuentas con la mala onda. Es la época de sentirse bien con uno. Es tiempo de estar bien con todos "no me importa lo que me hayan hecho". Todo eso tiene para mi el ""Feliz Navidad¡". Y faltan prácticamente horas para darle la bienvenida con el conteo del 10 al 0 el advenimiento del año nuevo. 2011. !Dios mio... y parece que fue ayer que nacimos¡. ¡Es increíble ver a los Mendoza Sánchez y Mendoza Zequeira cincuentones, sesentones y setentones ¡ con nietos grandes y viendo como fuimos una etapa, un enlace generacional que cuando le metemos la lupa de la integridad, podemos ver que lo hicimos y lo seguimos haciendo como entidad familiar. Fuimos parte de una época y seguimos luchando por que la siguiente lo haga bien, para que siga con los valores que nuestros viejos encontraron como fuerza vital para seguir adelante.
Todo esto es parte del impulso para seguir viviendo. Eso incluye todos los recuerdos y anécdotas como la que me viene a la mente relacionada con los aguinaldos que nos traía el niño Dios o nos daban los mayores cuando ya nuestra edad permitía que el niño Dios perdiera esa identidad mítica asignada por la cultura latina española.
Bueno... resulta que Meca tenía una tienda miscelanea que vendía variedades, desde telas has juguetes. Yo me las ingenié para que mi madre me regalara un revólver, que como gran novedad en esa época, tenía una cinta de puntos de pólvora que al accionar el gatillo, el percutor golpeaba uno de estos puntos y sonaba fuerte simulando un disparo. Imaginense la emoción mia en esa época. Tenía mi propio revólver. Y no todos los niños la tenían.
Bien... era rutinario de los niños jugar a matar a los malos. Jugábamos a los buenos y a los malos. Creo que fue del cine que adoptamos el término "muchacho" para referirnos al protagonista bueno. Se las sabía todas y era capaz de hacer cosas increíbles. Por supuesto, yo era "el muchacho". Carmelo y los demás niños eran "los malos". Yo tenía el revólver de verdad... no disparaba con las manos y su dedo índice como cañón como lo hacía la "pandilla" de los "malos". Yo disparaba de verdad. y así iba el juego.... disparos van ... disparos vienen... corre para allí... para acá... escóndete ahí... agáchate bien... y así pasaba el tiempo sin darnos cuenta... sin darnos cuenta de los que sudábamos... de los que nos ensuciábamos...del barullo que armábamos ..... todo pasaba sin darnos cuenta.... como han pasado estos años... sin darnos cuenta...
Y sucedió algo bien imprevisto: al "muchacho" se le acabaron las balas (es decir, se agotó la cinta de pólvora que le puse al revólver y no tenía el repuesto.¡). No tenía mas balas... y Carmelo como el cabecilla de la "pandilla" de malos me mató con su revólver manual.... me mató¡¡¡.. y se formó la de Troya.... !como así¡... !Ustedes no caen... y no se les acaban las balas¡ !Eso no es así¡... No... No... !así no juego¡... Y el juego se desbarató. "El malo era muy vivo". jejejeje. Yo disfruto de eso cuando lo recuerdo.
Ojalá todas las guerras terminaran así. De lo que estoy seguro es que Carmelo "mató" con su viveza a muchos malos que se atravesaron en su camino, siempre con su buena onda. Sus amigos que lo reconocen como "buena gente" no se imaginan que él fue capaz de !matarme!. !Con esa carita de YO NO FUÍ¡





